Muchas, en algún
momento de nuestras vidas, pasamos por la etapa más grata y a la vez sacrificada,
donde la valentía y la locura van de la mano.
Día a día nos enfrentamos
constantemente al tiempo. Siempre he escuchado a mis amigas decir, no tengo
tiempo, no tengo vida, o me estoy volviendo loca con mis hijos, sin embargo, yo
me preguntaba que exageradas son, pero cuando me tocó a mí ser mamá entendí a
la perfección de todo lo que me hablaban. No podía creerlo estaban en lo
cierto.
No puedes imaginar
la vida de uno sino la vives, no puedes entender a alguien sino pasas por lo
mismo, así que tuve que experimentar la maternidad, para saber lo que realmente
se siente.
A primera vista la
noticia fue sorprendente, luego pasé por un proceso de asimilación y
adaptación, pues no es fácil sobrellevar este cambio y todo lo que implica. Con
el tiempo llegas a compenetrarte con ese minúsculo ser, pero a la vez tan
supremo y magistral. Logras un vínculo tan fuerte y grandioso que solo Dios
sabe explicar.
Literalmente un hijo
te cambia la vida, porque después que una es madre tu vida es otra. Te vuelves
más sensible, susceptible, perspicaz, más cuidadosa no sólo con tu hija, hijo o
hijos sino contigo misma, pasas a ser autodidacta, velas cada segundo de la
vida de tus hijos, anticipas cada accionar, tus necesidades se anulan porque antepones
la vida de tus hijos, tus preferencias y gustos se reprimen, tu vida
profesional y laboral se estancan y tu dejas de ser una aspirante para
emprender una línea de carrera en una empresa, si es que decides ser mamá a
tiempo completo.
Pero que dilema para
las mujeres, sinceramente nos llevamos la mayor parte del trabajo a comparación
de los hombres, y eso es porque estamos capacitadas para ello. No obstante, el
dedicarse a ser solo madre tiene sus ventajas y desventajas, puedes disfrutar
al 100 % a tus hijos, les das más tiempo, vigilas y contemplas cada paso que
den, no solo eres partícipe sino que tomas la posición activa en su educación,
te capacitas e instruyes para darles lo mejor, te cercioras y dispones de su alimentación
para que sea de calidad, mantienes suma atención en su cuidado personal, tienes
mayor contacto con sus maestros, familiares y amigos, no te pierdes el proceso
de crecimiento de cada uno de ellos, entre otras.
Por el contrario, si optas
por reinsertarte al mercado laboral, puedes seguir creciendo como profesional, en
lo académico obtener más grados y estudios y en lo laboral, ascender hasta
lograr una línea de carrera en una empresa, o en el mejor de los casos hacer tu
propio negocio, además tu entorno social está activo y se acrecienta, consigues
mayor independencia y mayores ingresos para tu hogar, y la satisfacción de ser
útil en una empresa con lo que más sabes hacer, nadie te la quita.
La decisión, no solo
está en una, sino en la pareja, pues tanto para el hombre y la mujer es un
proceso complejo que debe ser previamente conversado para evitar posibles
altercados. Si tu pareja tiene la posibilidad de asumir todos los gastos, la madre puede optar por renunciar a su
trabajo y así podrá criar a su hijo o hija, pero además debe saber hasta cuando
para poder reincorporarse al mercado laboral en un futuro si eso es lo que se
quiere, si decide trabajar inmediatamente después de los 90 días de licencia, para
compartir los gastos, debe haber entrenado bien a su nana, niñera o persona de
confianza que cuidará a su criatura, en ese sentido podrá estar más tranquila
en cuanto al cuidado de su bebe.
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